La vagancia nos impidió aprender como se hacía una colada. La vagancia nos convirtió en daltónicos no pudiendo distinguir la ropa blanca de la de color. La vagancia nos convirtió en inútiles selectivos pues conozco ingenieros capaces de construir edificios e incapaces de leer las instrucciones de funcionamiento de la lavadora. La vagancia obligo a que delegáramos esta sencilla tarea vendiendo muy barato nuestra independencia y encima ser catalogados de machistas.
Y lo hemos conseguido a pulso, nadie nos ayudó. Una fotografía como la siguiente demuestra la tontuna que podemos llegar a tener:
Lees bien, al final de la etiqueta dice: "No te enrolles, dáselo a tu mujer para lavar, y si no tienes mujer a tu novia y como ultima opción siempre tienes a tu madre"
Señores, es hora que quién aún no sepa hacer la colada comience a aprender. Será un salto gigante hacia su libertad.
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| ¡A POR LA LAVADORAAA! |


Un pequeño paso para el hombre.. un gran paso para la Humanidad!!!
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